Las últimas cinco porciones del libro de Shemot (Éxodo) nos hablan de distintos aspectos relacionados a la construcción del Mishkan, el Tabernáculo; ese santuario móvil que acompaño a los hijos de Israel durante su travesía por el desierto y luego en la tierra prometida hasta que fue edificado el 1º Templo por Salomón en Ierushalaim.

La parasha de este shabat, Tetzave también nos habla del santuario, pero en particular de las prendas y ropas que vestían los kohanim, los sacerdotes. Si bien es muy popular esa expresión que dice “ la pinta es lo de menos”, lo cierto es que cada vez que hay un evento, fiesta, gala o acontecimiento público la gente comenta acerca de la vestimenta de los asistentes y como les quedaba.

Hay incluso programas televisivos con alto popularidad que se ocupan de la crítica de la moda. La primera creación humana fue justamente, hacerse ropa cuando Adam y Java (Adan y Eva) la primera pareja humana se cosió hojas con la que se confecciono una prenda que ocultaba sus partes púdicas.

Si bien el Pirkei avot , un texto de moral y ética judía nos dice: No te fijes en el recipiente sino en su contenido….. la Tora al fijar que los cohanim debían usar ropas especiales dignas de sus tareas, nos enseña que muchas cosas nos llegan en primer lugar por la vista.
Es por ello que debemos tener en cuenta como nos vestimos y qué significado tiene el aspecto exterior en relación a la dignidad y las características de las tareas y misiones que cumplimos en la vida.

Este Shabat recibe también el nombre de Shabat Zajor, que significa el shabat del recuerdo, ya que extraemos dos rollos de la Tora y mientras en el primero leemos la parasha que corresponde de acuerdo al orden respectivo, en el segundo leemos acerca de la obligación de recordar lo que nos hizó Amalek.

Amalek fue el pueblo que atacó de manera sorpresiva y por la retaguardia al pueblo hebreo en el desierto.

La tradición establece que el sábado anterior a Purim es que se realiza esta lectura , ya que de acuerdo a nuestros sabios, el malvado de Purim, que era Haman era descendiente de Amalek.

Amalek se convirtió en nuestra historia en el símbolo de aquel que pretende exterminarnos y que en distintas generaciones nos ha intentado eliminar sin éxito.

Muchas veces se disfraza con vestimentas distintas para camuflarse y confundirnos, pero nunca debemos estar desprevenidos porque en cada generación está presente.

Shabat shalom

 

 

 

 

 

 


 

 

 



 

 

 

 

 

 


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