Kabalat Shabat: 19:30 hrs.
Shajarit: 9:00 hrs.

Encendido Velas: 20:15 hrs.
Shabat concluye: 21:16 hrs.
Tefilin: Lunes y Jueves 8:30 hrs.


22 20 20 330
  Nº 590 Año 12 - Viernes 25 / Noviembre / 2016 - 24 / Jeshvan / 5777
 


Parashá Jaie Sara / פרשת חהיא הרש por Rab Dani

Parashat Jaiei Sará comienza con la muerte de la matriarca Sará y finaliza con el fallecimiento de Abraham. En un breve pasaje que aparece inmediatamente antes de la muerte del patriarca, la Torá (Gén. 25:1) nos relata que Abraham tomó una nueva esposa, llamada Keturá, con quien tuvo 6 hijos, que representan tribus árabes y midianitas. A diferencia de Sará, de quien la Torá nos cuenta que era medio hermana de Abraham (Gén. 20:12), y de Agar, que era egipcia (Gén. 16:1), nada nos dice el texto sobre Keturá; y como bien sabemos, allí donde la Torá calla, los midrashim y los comentaristas son los que comienzan a brindarnos información. Claro está que esa información no es necesariamente armónica, y en este caso en particular, es hasta contradictoria.

Una línea de pensamiento, posiblemente la más conocida, que aparece en el midrash (Bereshit Rabá 61:4) y es citada por Rashi, es la opinión de Rabí Iehuda, quien afirma que Keturá no era otra que Agar. Es decir, tras la muerte de Sará, Abraham retoma su relación con la concubina, que había sido expulsada del hogar a petición de la esposa. Esta interpretación pareciera estar sustentada en un versículo de Crónicas I (1:32), que denomina a Keturá como pilegesh, “concubina”, de Abraham (y no su esposa). En esta misma dirección se encuentran aquellos que explican que a Agar le decían “Keturá”, pues sus acciones eran tan agradables como el Ketoret, “incienso” (Midrash Tanjuma, Jaie Sará 8). Una segunda opinión, emitida por Rabí Nejemia (Bereshit Raba 61:4), sustentada por varios comentaristas medievales (Ibn Ezra y Rashbam entre ellos) y más apegada a la literalidad del texto, sostiene que Keturá fue la tercera esposa de Abraham.

La Torá dice: “Añadió Abraham y tomó una esposa que se llamaba Keturá” (Gén. 25:1). La palabra “añadió” sugiere que agregó una esposa a las dos previas. Otra base textual para demostrar que Keturá no es Agar es traída por Ibn Ezra, con base en el versículo que dice: “y los hijos de las concubinas” (Gén 25:6). Si Agar fuera Keturá, la Torá no podría hablar de “las concubinas”, en plural. Otro midrash (Ialkut Shimoni. Iov 903) apunta en esta misma dirección: “Abraham se casó con tres mujeres: Sará la hija de Shem, Keturá, la hija de Iafet, y Agar, la hija de Jam.” Este Midrash no sólo confirma que Keturá es distinta de Agar, sino que la identifica como hija de Iafet. De esta forma, vemos cómo Abraham se casa con sus tres esposas, cada una descendiente de uno de los hijos de Noé, siguiendo el orden en el cual aparecen en la Torá (Gén. 6:9): primero con Sará, la hija de Shem; después con Agar, la hija de Jam; y finalmente con Keturá, la hija de Iafet. Esta relación de las 3 esposas de Abraham con los tres hijos de Noé no es un detalle menor. Después del diluvio, la especia humana “renace” a partir de los hijos de Noé, quines son receptores de la bendición de Dios: “Procréense y multiplíquense” (Gén 9:1).

En otras palabras, ellos representan todas las familias de la humanidad Desde esta perspectiva, al tomar cada una de sus esposas de cada uno de los hijos de Noé, y al tener hijos con cada una de ellas, se ve cumplida la promesa que Dios hiciera a Abraham en su primer llamado: “Por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra” (Gén. 12:3). De igual forma, el significado del nombre de Abraham se hace realidad: “serás padre de muchas naciones” (Gén. 17:5). A partir de esta lectura sobre su matrimonio con Keturá, Abraham se proyecta en una nueva dimensión. Ya no es sólo el patriarca del pueblo judío, sino de toda la humanidad.

Abraham, el primer monoteísta, se vuelve punto de encuentro entre los pueblos. Aquellos que nos consideramos sus descendientes, estamos llamados a dar testimonio de su legado. Ser capaces de reconocernos y reencontrarnos en su figura, para que cada uno, desde su propia convicción, sea capaz de ver en el otro, en el diferente, a su propio hermano.

ACTIVIDADES & EVENTOS

Noviembre
Sábado 26 FERIA DE LOS IDIOMAS - EMPIEZA A LAS 11:00 HRS.
LOS INVITAMOS A VER: 18:30 HRS: ESPAÑA
19:00 HRS: ISRAEL - GRUPO FLOKLORICO DJUDEO ESPANYOL
CENTRO CULTURAL TEATRO EL PUENTE (RÍO MAPOCHO ENTRE PIO NONO Y PURÍSIMA)

Sábado 26 Shajarit Bar Mitzva Matias Sasoon

Diciembre
Jueves 1 Día de la Conmemoración de la salida de los judíos de los países árabes e Irán -
en la CEPAL - 11:30 pm.

Sábado 3 Havdala Niñas Instituto Hebreo
Sábado 17 Minjá Bat Mitzvah Ignacia Tokman
Domingo 25 al Sábado 31 Janucá
Martes 27 Concierto de Janucá - Orfeón de Carabineros

Enero
Sábado 7 Bat Mitzvah Yael Campos Tchimino

INVITACIÓN CEPAL
¡¡¡NUESTROS HIJOS!!! Por Eduardo Hadjes Navarro

Queridos amigos, en uno de los tantos WhatsApp que recibimos a diario, venía la reproducción de un artículo aparecido en El Mercurio, titulado “Ver crecer a los hijos”. Luego de leerlo, quise escribir unas palabras de respuesta, pero me encontré con un problema: es imposible escribir sobre “mis hijos” en unas pocas palabras.

Efectivamente, mis hijos, el regalo más maravilloso que Dios nos da………Perdón, una pequeña gran corrección, ese maravilloso, fabuloso y esplendoroso “PRÉSTAMO” bien se merece todo un “comentario de la semana” y, estoy seguro, todos los que tienen la dicha de ser padres o madres, estarán de acuerdo conmigo.

¿Alguien me puede describir algo más extraordinario e imborrable como fue el tomar por primera vez, entre nuestros brazos, al primer hijo, a segundos de haber nacido, lo que equivale a penetrar en nuestras vidas, con una fuerza indescriptible? Cierro mis ojos y me parece estar viviendo nuevamente esos instantes de una grandiosidad inenarrable.
Ver como pestañean y hacen muecas que para nosotros, aun cuando sabemos que no lo es, nos parece que ya nos están sonriendo. Incluso el escuchar su primer yanto, resulta fascinante y nos invade una emoción hasta antes nunca vivida y, a propósito, yo te puedo dar la respuesta a mi consulta arriba formulada. En lo personal, te puedo mencionar otras dos oportunidades en que repetí los mismos sentimientos, alegría y satisfacción y eso fue cuando nacieron mi segundo y tercer hijo.

Me imagino las sensaciones que debe sentir la madre cuando, luego de tremendos dolores, posiblemente nunca sufridos con anterioridad, le informan que nació un niño o niña, sano y sin problemas y, para que lo compruebe, le dan el fruto de su vientre, para, por primera vez, estrechar junto a su pecho, el fruto de su amor, tan largamente esperado.

En la actualidad, los padres tienen una ventaja sobre nosotros, los ya miembros de la tercera y cuarta edad, ya que en nuestros tiempos, se nos prohibía estar en la sala de parto, mientras en la actualidad, comparten junto a su compañera del milagro del nacimiento, pudiendo ver desde el instante mismo en que asoma la cabecita, la maravilla de ser “padres” A partir de ese segundo, el mundo ya no será el mismo.

Los primeros años, dada la dependencia que tienen de nosotros y nuestro cuidado, tendemos a creer que “son nuestros” “nos pertenecen” Nos alegramos y estamos pendiente de cada pequeño detalle, transformándolo en nuestra alegría, en algo grandioso. El cambiarle por primera vez los pañales y no sentir el olor que nos hace salir corriendo, cuando no se trata de nuestro hijo. El primer “aguuuuu” la primera vez que, instintivamente nos toma el dedo con sus tiernas manitos, se transformará en un “agarrarnos” que no nos soltará jamás.

Pasará un tiempo y disfrutaremos y aplaudiremos sus primeros pasos. Nuestros amigos tendrán que soportar como repetiremos una y mil veces, cada una de sus gracias, lo que a ellos les resultará indiferente, mientras a nosotros, nos llena de orgullo.

Seguirán pasando los años, su primer día de clases, su primer paseo sin nosotros, …….su primera polola (yo tengo sólo hombres). De repente, nos damos cuenta que hasta ayer, estábamos deseando que fueran grandes y ahora, rogamos por que no sigue siendo esa guagua maravillosa que tenía por universo, nuestro entorno y nuestras personas.

¿Era mío? No, ahora comprendemos que Dios nos los prestó con el compromiso que deberíamos darle lo mejor de nosotros mismos, al punto de no importar el sacrificio que ello significara. Que injusticia más grande. ¿Por qué pretende independizarse tan pronto?

Se nos olvida que, en su debido momento, nosotros hicimos lo mismo con nuestros padres. Ha, pero nos queda el consuelo que la cosa era diferente, ya que en nuestra adolescencia, cuando nuestros padres pretendieron seguir imponiéndonos su criterio, no se daban cuenta que nosotros sabíamos mejor que ellos, lo que era bueno para nosotros mismos, mientras que nuestros hijos no quieren comprender que lo que les decimos (ya no podemos ordenar y, si lo hacemos, igual no obtendremos resultado alguno) es por su bien. Nosotros tenemos más experiencia y comprendemos lo que ellos, por su juventud, no logran captar.

Que maravilloso sería poder volver a tenerlos entre nuestros brazos. Poder vivir la alegría de ellos y nuestra, cuando cada día, al llegar de vuelta al hogar, corrían a nuestro encuentro, demostrándonos que con su abrazo, estaban recompensando las noches sin dormir, porque le dolía la guatita o tenía fiebre o le estaba saliendo un diente.
¿Cuántas veces deseamos que fueran grandes y ahora, daríamos lo que fuera necesario, tan sólo para tenerlos unos instantes a nuestro lado?
DEFINITIVAMENTE, NUESTROS HIJOS SE HICIERON GRANDES. YA SON ADULTOS. ¿Terminamos la tarea? No queridos amigos……….ahora, vienen los nietos…………
Para terminar, les voy a contar un secreto y, por favor no se lo cuenten a nadie. ¿Saben una cosa? Mis hijos son los más maravillosos del mundo. Te apuesto que tú estabas seguro que eran los tuyos los inigualables. JAJAJAJA.


LIBRO DE LA SEMANA Por Joyce Abeliuk Djimino

Título: Rakover habla a Dios
Autor: Israel Zvi Kolitz
Género: Cuento
Editorial: Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 1998

Israel Zvi Kolitz, ex miembro del Irgún, espía, corresponsal, viajero empedernido, que conoció el estoicismo de la prisión y la vanidad de la producción de cine, era un escritor nacido en Lituania y radicado en Israel, y después de muchas aventuras se encontraba en Buenos Aires al final de la primavera de 1946.

Al comienzo se trató de una mera narración circunstancial, pedida para el cercano Yom Kipur por el director del Idische Zeitung, un importante diario asquenazí de Argentina. En esos días, el vibrante y próspero peronismo no impedía, con su fuerte aura fascista, el intenso periodismo y el pujante teatro idish que templaba una de las mayores comunidades del mundo. El alma de la colectividad mantenía sus dones, pero no eran buenos tiempos. El Estado de Israel no existía, y nadie podía predecir su emergencia, y el ánimo judío se había tornado taciturno por las revelaciones tormentosas del genocidio europeo.

Ya se sabía que el pueblo judío había perdido su tercio culturalmente más rico; el idioma idish flotaba como una niebla de la memoria, y no se avizoraban voces vivas que lo sostuvieran más allá de esa generación. La tremenda pérdida afectaba a todos, y un escritor judío lituano de Israel en Buenos Aires no podía soslayar ese duelo colectivo. Menos aún con la referencia próxima del Día del Perdón, del que Emmanuel Levinas había señalado que el ceremonial de la solemnidad procuraba que la conciencia moral ¨estropeada¨ pueda alcanzar la integración entre lo comunitario y lo íntimo. La oración compartida brindaría la mayor soledad y el mayor encuentro con los otros. Anticipando ese trascendental día, la memoria inundó a Kolitz y eligió escribir un cuento, no en hebreo, que conocía muy bien, sino en el idish de su infancia. Su mente lo llevó a recorrer las imágenes vinculadas a la pérdida, a recordar amigos, familiares, conocidos y encontró una voz bíblica de justicia y venganza que hablaba como su alma, y la encarnó. El relato para el Idische Zeitung se llamó ¨La invocación a Dios de Yosl Racover¨.

De manera precisa, pero febril, narra en primera persona la aventura de un judío que agoniza en el Gueto de Varsovia ya destruído, y al desarrollar su terrible historia reafirma su fe. Unos versos anticipan al comienzo el sentido que habrá de crecer en el texto como un torbellino: “Creo en el sol, aun cuando no brilla; creo en el amor, aun cuando no lo siento; creo en Dios, aun cuando calla¨. Su escritura brota como un torrente volcánico, nutrido de sufrimiento, desesperación e impotencia. La presencia de tantos ausentes y de su propio dolor, se fusionaron en una fuerza poderosa. Trataba que las palabras capturaran viva aquella realidad que el fuego, la sangre y el humo no podían consumir. Cuando lo terminó, atenuó su vehemencia, y es posible que el cansancio lo haya alejado de su escritura, imprimiéndole pasividad hasta sentirla casi ajena. Sin lugar a dudas, la fuerza literaria que Israel Zvi Kolitz imprimió al relato, se había alimentado de sufrimiento, de cierto odio tangible, impotencia y desesperación reales. todo lo cual hizo de este cuento una historia con una terrible veracidad propia.

Israel Zvi Kolitz atravesó Yom Kipur, logró renovar en la sinagoga la autoridad de la palabra, el silencio y la presencia del otro, y se fue de Buenos Aires para no volver. Sin mirar atrás, retomó el ritmo de su vida aventurera, y dejó el cuento como uno de los mejores publicados por el modesto periódico. Pero el cuento, también pareció iniciar un viaje, y después de unas primeras ediciones y de obtener un lugar en las mejores antologías de escritura idish del momento, fue también traducido al castellano con el título Rakover habla a Dios, y luego al hebreo. En alguna ocasión se imprimió sin el nombre del autor, en otras el equívoco se perfeccionó y se editó bajo la autoría de su personaje.

Lo cierto es que los años lustraron las frases, la luminosidad del relato le fue otorgando autonomía, y la tensión dramática resistió la especulación de grandes lectores. Emanuel Levinas, que lo admiraba, sostuvo que la belleza del texto solamente podía proceder de la literatura, pero no podía probarlo. Otros, menos escépticos, lo suponían una creación milagrosa. Algunos religiosos lo incorporaron en sus rezos, y extendiendo al Holocausto la misma operación con la liturgia que habían practicado los sefaradíes con la memoria de la Inquisición.o de las letras, retornó a la realidad de su origen.

“La llegada”: la importancia del lenguaje y el sentido del tiempo Por Leonardo Navarro Alaluf

Recientemente se estrenó en los cines de Santiago “La llegada” (“Arrival”), dirigida por Denis Villeneuve, realizador canadiense de filmes tan interesantes y premiados como: “Sicario”, “La sospecha (Prisioneros)”, “El hombre duplicado”, “Incendies”
Comencemos aclarando algo: es un film de ciencia-ficción y como tal, utiliza todos los códigos del subgénero, pero se sitúa lejos de esas películas al estilo de “El día de la Independencia” u otros vacios productos del cine comercial.

Fiel al género, el filme gira en torno a un gran misterio que los protagonistas buscan desvelar. Pero el misterio no es en este caso cómo podremos derrotar a los monstruos que nos invaden. No. El misterio es aquí la propia humanidad, cuál es su verdadera esencia, cual es su futuro, lo cual genera un sinnúmero de temas y subtemas que son abordados en la película con distintos niveles de profundidad o simplemente quedan planteados como interrogantes a resolver por los propios espectadores. Es imposible abarcar los numerosos pliegues y capas que poseen las vestiduras de este film, sin quitar algo del placer de su visionado, pero me parece imprescindible mencionar algunos en el escaso espacio con que contamos.

Sin dudas, uno de los hilos centrales del relato tiene que ver con la importancia del lenguaje, medio de comunicación con el otro, humano o extraterrestre. Pero también con los códigos lingüísticos en tanto creadores o destructores de realidades (como el espectador atento descubrirá hacia el último tercio de la película y como ya enseñaban nuestros sabios: el lenguaje crea mundos).

Vinculado íntimamente con lo anterior aparece también un síntoma canceroso de nuestra sociedad actual: el temor al otro, al que no conocemos, al que habla un lenguaje distinto, llamándonos a comprender y aprender el lenguaje de ese otro, ya sea humano o “alien”, a comunicarnos con ese desconocido que tememos.

El filme se interroga y nos interroga, sobre otro tema central: el del concepto del tiempo (y por tanto de la memoria), proponiendo la idea de un tiempo simultáneo, donde no sólo el presente influye en el futuro, sino que también los hechos futuros influyen en el presente, donde es posible, por tanto, tener “memorias del futuro”.

Pero no se trata de un film “sesudo” preocupado sólo de altas abstracciones. Por el contrario, todos estos asuntos (y algunos más) están directamente vinculados a los avatares de los personajes protagónicos, poniendo también el acento en el sentido del amor y la pérdida, desde la perspectiva de la maternidad. También en esta dimensión se plantean profundas reflexiones e interrogantes. Hay en el film un planteamiento siempre vigente, pero a menudo olvidado: el saber gozar y agradecer lo bueno y lo malo que la vida nos da, el ser felices con lo que tenemos mientras lo tenemos.

Denis Villeneuve (uno de los más interesantes realizadores surgidos en los últimos tiempos) logra incorporar orgánicamente todos sus temas en una narración llena de suspenso y misterio, que permanentemente nos emociona, nos asombra, nos fascina, un relato que mantiene un ritmo que nos permite asimilar y procesar la riqueza de lo que se nos cuenta, sin por eso resultar lento o aburrido. Con mano maestra, estructura en un todo impecable la impactante y bella visualidad (a cargo de Bradford Young), la creativa y hermosa musicalización (a cargo del sólido colaborador habitual de Villeneuve, Jóhann Jóhannsson), las impecables actuaciones (en especial de Amy Adams), sin dejar de mencionar el magnífico guión (de Eric Heisserer).

Una obra maestra del género (al nivel de lo que en su momento fue “2001, Odisea del Espacio” o “Solaris”), que trasciende los límites genéricos para alcanzar la calificación de obra maestra del cine norteamericano de los últimos años.

Una historia poderosa, con una última media hora realmente tremenda, llena de emociones encontradas, pero también de grandes esperanzas para una humanidad capaz de unirse en su diversidad.

Véala y pasará unas horas entretenidas y productivas, no sólo durante el visionado del film, sino también fuera de la sala, pues no podrá dejar de reflexionar en su propia identidad humana y en el uso que diariamente hace de las palabras.

¡ÚLTIMA HORA!


SEMANA SEFARADÍ
¡FALTAN 5 SEMANAS!

Feliz Cumpleaños / יום הולדת שמח


Comunidad Israelita Sefaradí sueltamos a ti un kumpleanyos alegre.
Munchos anyos buenos, salud i vidas largas, asta sien i vente!!"

 

 

25
Rodrigo Aron Bitrán Perez
Martina Zamorano Cohen

27
Alberto Jaime Camhi Testa

28
Alberto Alaluf Alvo
Marcos Alberto Alvo Alaluf

 

30
Daniel Mauricio Fuchs Nissim

1
Elias Perez Zúñiga


RECORDACIONES COMUNIDAD ISRAELITA SEFARADÍ
Este Viernes 25 y Sábado 26 de noviembre: 25 Jeshvan al 2 Kislev
dedicaremos el Kadish de duelo, a la bendita memoria de las siguientes personas Z”L
HOMBRES

Abraham Jacard Leon (Z”L)
Alberto Levy Levy (Z”L)
Alberto Nahmías Ichah (Z”L)
Alberto Papic Bojanna (Z”L)
Benjamín Paz (Z”L)
David Mois Sarfati (Z”L)
David Nahmias Ichah (Z”L)
David Pérez P. (Z”L)
Elías Saracostti Amiel (Z”L)
Jaime Gewerc Rosenberg (Z”L)
José Caro Benadrete (Z”L)
José Cohen Cohen (Z”L)
Mauricio Bitran Taragan (Z”L)
Miguel Meseri (Z”L)
Salomón Cohen Cohen (Z”L)
Salomón Fischer S. (Z”L)

  MUJERES

Beatriz Trajman Strull de Misraji (Z”L)
Carmen García de Silva (Z”L)
Dora Sabah Cohen (Z”L)
Emma Benforado Faraggi de Sidi (Z”L)
Ernesta Sarfatis Cohen de Hasson (Z”L)
Gladys Benain Cerezo de Buchuk (Z”L)
Isolina Vidal Fernández de Mordoj (Z”L)
Luna Levy Camhi de Weinstein (Z”L)
Matilde Mordoh Massoth de Levy (Z”L)
Perla Cuño de Arocha (Z”L)
Raquel Schiffman de Bitrán (Z”L)
Rebeca Sidi Benadava de Nachari (Z”L)
Rosa Abramson Lanzot de Goffman (Z”L)
Rosa Bierbaum de Kaplan (Z”L)
Rosa Natanel Mose de Ergas (Z”L)
Sima Alexandrovich Martinez (Z”L)
Victoria Behar de Cohen (Z”L)
Vida Samuel Baharlia de Morgues (Z”L)

Descansen sus almas en Gan Eden .ת.נ.צ.ב.ה
 
El próximo Viernes 2 y Sábado 3 de Diciembre: 3 al 9 Kislev
dedicaremos el Kadish de duelo, a la bendita memoria de las siguientes personas Z”L
HOMBRES

Alberto Nachari Sidi (Z”L)
Andrés Grosz Gluck (Z”L)
David Camhi Alaluf
Elías Pérez Cobo (Z”L)
Emilio Moisés Ergas Araf (Z”L)
Enrique Feldman Eidelman (Z”L)
Gabriel Navarro Avayú (Z”L)
Jacobo Estrugo Najmias (Z”L)
Luis Uziel Herz (Z”L)
Meschulem Max Lechner Horovites (Z”L)
Morris Pesso Farachi
Pablito Scherman B. (Z”L)
Rodrigo José Dueñas Santander
Salomón Saporta E. (Z”L)
Salvador Navarro C. (Z”L)

  MUJERES

Berta Hasson Tchimino deTelias
Dora Beresi Sabah de Beresi (Z”L)
Ilona Guttmann Kohn (Z”L)
Iris Ariel Barraza Vallessi de Lempert (Z”L)
Julia Doñode Telias (Z”L)
Luisa Levy Levy (Z”L)
Malca Uziel de Bitrán (Z”L)
Raquel Arueste Levy de Telias (Z”L)
Sara Camhi Baruch de Assael (Z”L)
Susana Daniels Levy de Benadretti (Z”L)
Virginia Gutierrez Reyes de Leon (Z”L)

Descansen sus almas en Gan Eden .ת.נ.צ.ב.ה
LEILUI NISHMAT
Para honrar la memoria de un ser querido se acostumbra hacer tzedaká a los más necesitados u ofrecer un kidush comunitario, en Kabalat Shabat o en Shajarit de Shabat.
Si estás interesado en hacerlo o deseas informarte al respecto, por favor contáctate al tel 222 020 330 anexo 200/300 o contacto@sefaradies.cl
CIS Comunidad Israelita Sefaradí, Av. Las Condes 8361 222 02 03 30 contacto@sefaradies.cl

 

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Jevra Kadisha